Mandela y Oriente Medio: sin pelos en la lengua

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Mandela y Arafat

Nelson Mandela y Yasir Arafat, durante una cumbre de la Organización para la Unidad Africana, en Dakar, en 1992

La muerte este jueves de Nelson Mandela deja al mundo sin una de sus principales referencias morales, sin uno de sus símbolos más auténticos y universales. Mandela, que tenía ya 95 años, representaba –representa– la tenacidad y la fe; la constancia, contra viento y marea, en la lucha por la libertad; el ejemplo vivo de que es posible plantarse, resistir, desafiar al poder, socavar al tirano. Pero también la capacidad de dialogar y de tender puentes para construir el futuro, más allá de la venganza (e incluso de la justicia), y por doloroso que esto pueda resultar. Seguir leyendo »

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