Las fotos de la semana

Bam

Bam, Irán, 19/12/2013: Una jugadora de baloncesto entrena en un pabellón deportivo de Bam, la localidad iraní que hace ahora diez años, el 26 de diciembre de 2003, quedó arrasada por un terrible seísmo de 6,6 grados en la escala de Richter. Entre 35.000 y 46.000 personas (alrededor del 40% de la población total de la ciudad) murieron a causa del terremoto; 50.000 resultaron heridas y 80.000 perdieron su hogar. El 70% de las casas, la mayoría de ellas de construcción precaria, quedaron destruidas. Foto: Atta Kenare / AFP

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Un palestino lanzador de piedras contra los israelíes, envuelto en una bandera palestina y con el rostro cubierto por una kufiyya, posa para un retrato en Bilin, cerca de Ramala, Cisjordania. Fotografía de Oded Balilty (Associated Press), ganadora de la 70 edición del premio anual Pictures of the Year International, en la categoria de Retratos – Series.

Fuente: Los Angeles Times

Las fotos de la semana

Jeba, Cisjordania (Palestina), 5/2/2013: Un niño atraviesa un túnel para poder llegar a su escuela sin tener que cruzar la carretera principal, donde varios menores han sido atropellados recientemente. Foto: Issam Rimawi / APA Images / Zuma Press

Jeba, Cisjordania (Palestina), 5/2/2013: Un niño atraviesa un túnel para poder llegar a su escuela sin tener que cruzar la carretera principal, donde varios menores han sido atropellados recientemente. Foto: Issam Rimawi / APA

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Una foto polémica

Nabi Saleh, Cisjordania, el pasado 2 de noviembre. Durante una protesta contra la extensión de un asentamiento de colonos judíos, una niña palestina amenaza con el puño a un soldado israelí. El fotógrafo Majdi Mohammed, de la agencia Associated Press, capta el momento. La foto, con toda su evidente carga simbólica (el soldado armado hasta los dientes; la niña indefensa, desafiante) es destacada en muchos medios de comunicación. También en este blog.

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Protesta en Cisjordania

Nabi Saleh, Cisjordania, 2/11/2012: Una niña amenaza con el puño a un soldado israelí, durante una protesta contra la extensión del asentamiento judío de Halamish, cerca de Ramala. Foto: Majdi Mohammed / AP

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Indignación palestina por partida doble

Manifestantes en Hebrón, Cisjordania, lanzan zapatos contra una foto del primer ministro palestino, Salam Fayad, en un gesto de protesta. Foto: Bernat Armangue / AP
Manifestantes en Hebrón lanzan zapatos contra una foto del primer ministro palestino, Salam Fayad. Foto: Bernat Armangue / AP

La llamada ‘primavera árabe’ (un término demasiado florido para seguir aplicándolo a situaciones tan poco luminosas como las que se viven en Bahréin, Yemen, o, especialmente, Siria) se enfrenta en Palestina a la doble tarea de tener que hacer frente no solo al gobierno, sino también al ocupante israelí. De hecho, la ocupación y sus desastrosas consecuencias económicas sigue siendo, en buena parte, la excusa perfecta de los gobernantes palestinos, una excusa ciertamente justificada, pero no suficiente. Gobernar un territorio ocupado y, como en Gaza, bloqueado, no es tarea fácil, pero hacerlo con honestidad, con la mayor eficacia posible, sin corrupción y con un mínimo de unidad es, al menos, exigible.

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Una vuelta al cole especialmente dura

Escolares refugiados palestinos. Foto: UNRWA
Escolares refugiados palestinos. Foto: UNRWA

Millones de niños (y de padres) en todo el mundo se preparan esta semana para la vuelta al colegio tras las vacaciones de verano. Las familas afrontan como pueden los nuevos gastos (material escolar, ropa), ajustan sus horarios… Todo dentro de una rutina hasta cierto punto previsible, y con unos problemas que, salvo excepciones, forman parte del discurrir normal de la vida. Al menos, esa es la imagen en el mundo desarrollado, que no es, en absoluto, la mayoría del mundo. Porque otros millones de niños (más de 70 millones, según las últimas cifras de la Unesco) permanecen sin escolarizar en todo el planeta, y porque las condiciones en que tienen que ir a la escuela muchos de los que sí pueden hacerlo son tan lamentables que, en comparación, el peor de nuestros colegios, con o sin crisis, parecería un centro de auténtico lujo.

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