corrupción

El primer ministro turco, Recep Tayip Erdoğan. Foto: Kremlin

En apenas una semana, el grave caso de corrupción urbanística y financiera que ha salpicado de lleno al gobierno islamista del Partido Justicia y Desarrollo (AKP) en Turquía se ha llevado por delante a medio gabinete de Recep Tayip Erdoğan. Tres ministros cuyos hijos están implicados en el escándalo (acusados de soborno) presentaron su dimisión, y otros diez han sido relevados por el primer ministro. Además, tres parlamentarios del AKP, partido que lleva una década en el poder, han renunciado a sus escaños como señal de protesta. El caso, sin precedentes en la administración actual, y en el que hay ya cerca de un centenar de detenidos, ha destapado las luchas internas existentes en el seno de los islamistas y ha puesto contra las cuerdas a Erdoğan, en vísperas de un año en el que Turquía celebrará elecciones presidenciales y municipales. Estas son algunas de las claves.

1. Corrupción urbanística y petróleo iraní. La investigación se centra, en primer lugar, en la adjudicación de contratos de construcción en terrenos recalificados por políticos del AKP, una práctica que se ha visto favorecida por leyes que eliminaban la necesidad de informes técnicos y por la poco transparente estructura de la Agencia Pública de Vivienda, sometida únicamente al control del primer ministro (durante los diez años que lleva en el poder, el Gobierno del AKP ha multiplicado la construcción de pisos baratos por todo el país). La segunda gran trama investigada tiene que ver con en una serie de sobornos relacionados con la compra a Irán de petróleo y gas a cambio de oro, dentro de un esquema financiero del que formaba parte hasta el verano pasado el banco público, Halkbank, y cuyo objetivo era evitar las sanciones impuestas a la república islámica por EE UU y otros países. El director del banco es uno de los detenidos.

2. Macroredada. Las alarmas saltaron el pasado 17 de diciembre, cuando al menos 51 personas (incluidos los hijos de tres ministros, el alcalde del distrito más islamista de Estambul y varios empresarios y banqueros vinculados al AKP) fueron detenidas en una gran redada ordenada por la fiscalía turca, en el marco de la mencionada trama de corrupción urbanística. Los arrestos se llevaron a cabo, principalmente, en Estambul, Ankara, Mardin y Trabzon. Además, la policía registró las sedes del Halkbank y de la compañía inmobiliaria y de obras públicas Agaoglu, perteneciente al gran magnate de la construcción turca Ali Agaoglu, conocido, además de por su pasión por el lujo, por sus estrechos vínculos con el gobierno de Erdoğan.

3. El ‘gülenismo’. En la base del escándalo se encuentra, según coinciden muchos analistas turcos e internacionales, el enfrentamiento desatado entre Erdoğan y los seguidores de Fetullah Gülen, un clérigo y teólogo turco que vive en Estados Unidos desde 1999 y que controla toda una red de escuelas, organizaciones de caridad y medios de comunicación en Turquía, a través del movimiento Hizmet («servicio», en turco). Hizmet ha sido comparado con el Opus Dei español, por su gran influencia en la vida política y económica del país, y por su enfoque religioso (aunque asegura respetar los valores laicos) con un marcado acento financiero, a caballo entre el elitismo y la obra social. La tesis de Erdoğan (de momento, más insinuada que explícita) y de sus seguidores sería que esta influencia se extiende también al poder judicial, a la fiscalía y a las fuerzas de seguridad, es decir, a las instituciones desde las que se ha lanzado la ofensiva contra el gobierno del AKP.

4. Aliados. Hizmet y el AKP, sin embargo, habían sido hasta ahora buenos compañeros de viaje. De hecho, el apoyo de los gülenistas ayudó a Erdoğan a llegar al poder en 2003, y la infiltración de Hizmet en puestos clave de la policía y la judicatura fue uno de los factores que permitió al primer ministro lanzar, a partir de 2007, su particular cruzada contra el ejército y el llamado «Estado profundo».

5. De la defensa al ataque. La lucha por preservar el Estado de derecho y por mantener a raya a los militares y a las élites en la sombra (ese «Estado profundo» que, a menudo de manera antidemocrática, se han encargado de preservar los férreos principios laicos establecidos por Atatürk) se tornó, sin embargo, bastante sucia. A lo largo de los últimos seis años, los desmantelamientos de las supuestas tramas golpistas Ergenekon y Balyoz han supuesto la cárcel para cientos de personas, desde oficiales militares hasta líderes universitarios, pasando por políticos opositores, periodistas y dueños de medios de comunicación, a través de juicios fundamentados, en muchos casos, en pruebas no determinantes. Los detractores de Erdoğan le acusan de haber puesto en marcha una campaña para aplastar a sus opositores. Turquía es actualmente el país del mundo con más periodistas en prisión.

6. La ruptura. Pese a todo, el distanciamiento entre Hizmet y Erdoğan no se hizo evidente hasta el pasado verano, cuando la deriva autoritaria del primer ministro se manifestó ya sin matices durante la represión de las protestas populares iniciadas en el parque Gezi de Estambul. La dura respuesta de Erdoğan a las reivindicaciones ciudadanas y su negativa a cualquier intento de diálogo fue duramente criticada por los medios controlados por los gülenistas. La gota que colmó el vaso llegaría unos meses después, cuando Erdoğan decidió, en noviembre, cerrar las escuelas preparatorias para el acceso a la universidad, una de las principales fuentes de financiación de Hizmet. Los gülenistas rechazan asimismo la forma en que el gobierno de Erdoğan está actuando en diversas cuestiones fundamentales, tanto en el interior (con respecto a la minoría kurda, por ejemplo), como en el exterior (el suministro de armas a los rebeldes sirios).

7. «Conspiración». La reacción de Erdoğan a las detenciones y acusaciones relacionadas con el actual escándalo ha sido contraatacar. El primer ministro ha ordenado una purga de oficiales de la policía y asegura ser víctima de «una conspiración», al tiempo que acusa, sin dar nombres, a «grupos internacionales», «algunos embajadores» y «alianzas oscuras». Los jueces son ahora su otro gran enemigo. El viernes, Erdoğan arremetió contra el Consejo del Poder Judicial turco, después de que éste bloqueara un decreto del Gobierno que obliga a fiscales y policías a informar a sus superiores de sus investigaciones y arrestos, emitido a raíz del escándalo. El jefe de Gobierno acusó al Consejo de ser «una vergüenza» y de haber «cometido un crimen».

8. Inquietud internacional. A pesar de la remodelación ministerial del pasado miércoles, los mercados financieros internacionales están castigando el clima de inestabilidad existente en el país, y la moneda turca cayó el viernes a su nivel histórico más bajo. Por su parte, la Comisión Europea ha pedido a Turquía (país candidato a ingresar en la Unión) que tome todas las medidas necesarias para garantizar que la trama sea investigada «sin discriminación o preferencias, y de forma transparente e imparcial».

9. Protestas y enfrentamientos violentos. Erdoğan, decidido a resistir, volvió a movilizar este sábado a sus partidarios, un día después de que la policía interviniese en Estambul, Ankara y otra decena de ciudades del país para dispersar a varios miles de personas que exigían la dimisión del primer ministro y del Gobierno. Según informa el corresponsal de la agencia Efe, cientos de ciudadanos convocados a través de las redes sociales intentaron reunirse el viernes junto a la plaza Taksim, en Estambul, mientras otros grupos montaban barricadas en la cercana calle Istiklal, la principal avenida comercial de la ciudad, tratando de impedir el paso de los antidisturbios, que intervinieron con cañones de agua a presión y grandes cantidades de gases lacrimógenos. Los manifestantes más radicales atacaron a los policías con piedras, adoquines y petardos, «en lo que parecía una reedición de las protestas de junio pasado, según imágenes emitidas por la emisora CNNTürk». Al menos 30 personas fueron detenidas.

10. El futuro de Erdoğan. El escándalo supone una gran extensión de la brecha que, tras la rebelión del parque Gezi, se abrió en la carrera política del hasta ahora imbatible primer ministro turco. Erdoğan ha gozado en estos diez años de un incuestionable respaldo popular, gracias, en parte, a los éxitos económicos (a pesar de la creciente desigualdad existente en el país) y a la constatación de que, por primera vez, el islamismo (moderado, neoconservador y capitalista, en este caso) parecía ser compatible con la democracia. Ese apoyo, incluyendo el de miembros de su propio partido, puede haberse resquebrajado de un modo irreversible. La primera prueba de fuego estará en las próximas elecciones municipales, que se celebrarán en marzo de 2014. Serán el barómetro con el que calibrar hasta qué punto el AKP se ha visto dañado, y en qué condiciones llegará Erdoğan a la gran cita electoral de las presidenciales de junio.


Más información y fuentes:
» La policía turca reprime a manifestantes que piden la dimisión del Gobierno (20minutos.es, Efe)
» La CE urge a Turquía a efectuar con imparcialidad investigación de corrupción (Efe)
» Erdoğan moviliza a sus partidarios en una Turquía en crisis por sospechas de corrupción (AFP)
» El islamismo turco se ajusta las cuentas (Juan Carlos Sanz, en El País)
» La corrupción en Turquía cerca a Erdoğan (Juan Carlos Sanz, en El País)
» Turkey: PM Erdoğan vows to fight on amid corruption row (BBC)
» Will Turkey’s Erdoğan Cause His Own Downfall? (Dexter Filkins, en The New Yorker)
» En guerra con el Opus Dei de Turquía (Lluís Miquel Hurtado e Ilya U. Topper, en M’Sur)
» Turkey’s ‘House of Cards’ Moment: Arrests and Scandal Signal a Crisis for Erdoğan (Piotr Zalewski, en Time)
» Turkey’s Erdoğan Battles Country’s Most Powerful Religious Movement (Piotr Zalewski, en Time)
» The End of Erdoğan? (John Hannah, en Foreign Policy)
» New Turkish Interior Minister Ala reflects PM’s roadmap (Hürriyet)
» The End of the ‘Turkish Model’? Erdoğan Loses It (Juan Cole, en Mideast Posts)
» Crackdown shatters AKP ‘anti-corruption’ taboo (Kadri Gursel, en Al Monitor)

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