mezquitas

Militantes extremistas islámicos hicieron saltar por los aires este jueves en Mosul, Irak, un reverenciado santuario musulmán en el que la tradición sitúa el sepulcro del profeta Jonás. La mezquita estaba situada en un sitio arqueológico que data del siglo VIII A.C. El vídeo de la voladura ha sido difundido hoy en las redes sociales:

Según relataron varios testigos, los milicianos del grupo denominado ahora Estado Islámico ordenaron la completa evacuación de la mezquita del Profesta Younis (Yunus, Jonás), y después la volaron. Varias casas cercanas resultaron dañadas por la explosión. El mismo día, un grupo de yihadistas voló también otra mezquita milenaria cercana, la del Imán Aoun bin al-Hassan.

Estado Islámico, antes llamado Estado Islámico de Irak y el Levante (EIIL, ISIS en inglés), se apoderó de Mosul el pasado mes de junio. Desde entonces impone en la ciudad, convertida en la capital de su autoconstituido «califato», su interpetración extremista del derecho islámico.

Los extremistas vuelan la ‘tumba de Jonás’

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Peace of Mind. Mezquita del Sultán Hassan, El Cairo, Egipto. Foto: Samer Khodeir.

Peace of Mind. Mezquita del Sultán Hassan, El Cairo, Egipto. Foto: Samer Khodeir.

Más de 40 personas han muerto y unas 500 resultaron heridas este viernes en dos atentados con bomba perpetrados, con apenas unos minutos de diferencia, junto a las mezquitas suníes de Al Taqwa y Al Salam, en Trípoli. Es el mayor atentado que sufre la ciudad libanesa desde que acabó la guerra civil en el país, en 1990. Los siguientes vídeos, grabados por cámaras de seguridad, recogen el instante de la explosión junto a la mezquita de Al Salam. Era el momento del rezo, en la oración del viernes.

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Hace poco más de una semana, otro atentado mató a 27 personas en Rueis, bastión de Hizbulá a las afueras de Beirut, por lo que en un principio se pensó en un posible acto de venganza. No obstante, el grupo chií se ha apresurado a desvincularse de los atentados –no reivindicados aún por nadie–, y ha indicado que son parte de una estrategia «para sumir a Líbano en el caos». El Gobierno de Siria también ha condenado el doble atentado, que ha calificado de «cobarde acto de terrorismo».

La violencia está resurgiendo de forma alarmante en el Líbano, como consecuencia de la guerra en la vecina Siria, un conflicto que ha disparado los enfrentamientos sectarios entre suníes (opuestos, en general, al régimen de Bashar al Asad) y chiíes, muchos de los cuales apoyan al régimen sirio (Hizbulá ha cruzado la frontera y sus milicianos están ayudando abiertamente al Ejército sirio).

En los últimos meses, la tensión ha sido especialmente fuerte en la ciudad de Trípoli, donde se han producido numerosos estallidos de violencia entre la mayoría suní y su pequeña comunidad alauí (la secta, conectada con el chiísmo, a la que pertenecen Asad y la cúpula gobernante en Siria), con un saldo de decenas de muertos y centenares de heridos.

«Está claro que hay un deseo de provocar una guerra sectaria en el Líbano para desviar la atención de lo que está ocurriendo en Siria», indicó a la agencia AFP Hilal Khachane, jefe del departamento de ciencias políticas de la Universidad Americana de Beirut.

Líbano, ademas, está sin gobierno desde el pasado mes de marzo, cuando dimitieron el primer ministro Nayib Mikati y todo su gabinete, debido a la presión cada vez mayor de los bandos pro Asad y anti Asad. Dede entonces, los partidos no han logrado ponerse de acuerdo para formar un nuevo ejecutivo, tarea que fue encomendada a Tammam Salam. Las discrepancias se centran, principalmente, en la asignación de los puestos clave y de los altos directores de las organizaciones militares y de seguridad.

Por otra parte, Israel bombardeó en la madrugada de este viernes posiciones del Frente Popular de Liberación de Palestina-Comando General (FPLP-CG, cercano al régimen sirio) situadas entre Beirut y Sidón, un día después del lanzamiento desde el Líbano de cuatro cohetes contra el norte de Israel por las Brigadas Abdulá Azzam, grupo vinculado a Al Qaeda, según informa el diario libanés The Daily Star.


Más información y fuentes:
» Bombs kill 42 outside mosques in Lebanon’s Tripoli (Reuters)
» Black Friday in Tripoli (The Daily Star)
» Al menos 35 muertos y 500 heridos en dos explosiones en el norte del Líbano (Efe)
» Dos atentados contra mezquitas causan 42 muertos y 500 heridos en Trípoli (El País)
» Twin explosions hit Lebanon (Reuters, fotos de los atentados)

Leer también:
» La complicada apuesta de Hizbulá

El mayor atentado en Trípoli desde la guerra civil

Más de 40 personas han muerto y unas 500 resultaron heridas este viernes en dos atentados con bomba perpetrados, con apenas unos minutos de diferencia, junto a las mezquitas suníes de Al Taqwa y Al Salam, en Trípoli. Es el… Leer

El hecho de que una de las noticias más comentadas del día sobre Siria haya sido la destrucción de un minarete del siglo XI, cuando a diario están muriendo decenas e incluso centenares de personas, puede parecer una frivolidad. No lo es. O, al menos, no lo será si nos sirve para redirigir un poco la mirada hacia una guerra donde la tendencia al fatalismo, la resignación, el cansancio y la indiferencia es cada vez mayor.

La Mezquita Omeya (o Gran Mezquita) de Alepo, antes de la guerra (imagen superior); destruida por los combates, pero con el minarete aún en pie (imagen central), y con el minarete derrumbado (imagen inferior). Fotos: senalobo (Flickr), AP

La pérdida irrecuperable de este monumento nos recuerda, además, el efecto devastador que tiene la guerra, cualquier guerra, en todas las facetas de la existencia. El primero, obviamente, el sufrimiento humano, la aniquilación de la vida. Pero la vida es, también, el arte, el talento, la creatividad, la belleza que somos capaces de alumbrar, todo aquello que nos hace, en definitiva, ser lo que somos; todo aquello que convierte nuestro paso por aquí en algo más que una simple tarea al servicio de la necesidad de mantenernos como especie; lo que dejamos en pie para los que vienen detrás.

El minarete de la Mezquita Omeya (o Gran Mezquita) de Alepo era una de esas cosas que hacen más bello este mundo. Ahora es una ruina, como lo es también la mayor parte del recinto, construido entre los siglos VIII y XIII, y que, tras otros graves destrozos ocurridos hace menos de una semana por combates entre el ejército gubernamental y las fuerzas de la oposición, ha quedado arrasado.

El opositor Observatorio Sirio para los Derechos Humanos indicó que el derrumbe fue provocado por los continuos enfrentamientos cerca de la mezquita, tomada por los rebeldes tras una dura batalla hace unos meses. Pero las dos partes se culpan mutuamente. Un activista de la oposición señaló a la agencia AP que un tanque del ejército sirio disparó un proyectil que «destruyó totalmente» el minarete. La agencia oficial de noticias, Sana, responsabilizó por su parte al Frente Islamista Al Nusra y aseguró que «terroristas» volaron la torre por los aires.

Lo único realmente cierto es que el minarete ya no está.

La destrucción del minarete de Alepo

El hecho de que una de las noticias más comentadas del día sobre Siria haya sido la destrucción de un minarete del siglo XI, cuando a diario están muriendo decenas e incluso centenares de personas, puede parecer una frivolidad. No… Leer