Túnez: el espejo de la ‘primavera árabe’ se resquebraja

Hace poco más de dos años, el 14 de enero de 2010, Zine al Abidín Ben Ali huía a Arabia Saudí, después de haber ocupado la presidencia de Túnez durante más de dos décadas. El dictador (ganó cuatro elecciones con porcentajes de hasta el 99,91% de los votos) cedía al fin el poder tras una revuelta popular que se había iniciado un mes antes, cuando Mohamed Buazizi, un joven de 26 años harto de una vida de constante humillación […]

El duro camino de la primavera árabe, siete meses después

Las revueltas populares en Oriente Medio y el Magreb parecen estancadas. La represión o la guerra en unos casos, supuestas reformas en otros, y la tibieza internacional han frenado un ímpetu revolucionario que parecía imparable. El descontento y las protestas continúan, pero su supervivencia puede depender, fundamentalmente, de lo que ocurra en Libia y Egipto.

Un poco de lectura para el domingo

» Misrata, antes y despúes. Dos imágenes de la ciudad libia de Misrata, escenario de los combates más intensos entre los rebeldes y las tropas leales a Gadafi. La primera, tomada estos días, muestra los devastadores efectos de la guerra; la segunda (un vídeo, en realidad), pertenece a la fiesta del ramadán del año pasado.

Los embarazosos negocios de España con las dictaduras árabes

La vio­la­ción de los dere­chos huma­nos y la falta de demo­cra­cia no han impe­dido man­te­ner rela­cio­nes y comer­ciar con los paí­ses de Oriente Medio y el Magreb. Nues­tra pre­sen­cia en la zona abarca desde la venta de armas a la indus­tria petro­lera, y los paí­ses árabes rea­li­zan gran­des inver­sio­nes en nues­tro país. La depen­den­cia ener­gé­tica y el inte­rés por con­te­ner la inmi­gra­ción y el terro­rismo isla­mista han pre­va­le­cido en las polí­ti­cas de Occi­dente. Estos son los lazos polí­ti­cos y eco­nó­mi­cos de España con Libia, Egipto, Túnez, Arge­lia, Marrue­cos, Bah­réin y Yemen.

La democracia llama a la puerta en Túnez

Túnez celebrará elecciones en un mes tras las protestas que han acabado con el régimen de Ben Alí, huido a Arabia Saudí. El nuevo presidente interino ha anunciado un gobierno de unidad nacional. Es la primera vez que una revolución popular derroca a un líder árabe. La juventud norteafricana, agobiada por el paro, la falta de libertad y la corrupción, empieza a cansarse de gobiernos autoritarios consentidos por Occidente.