televisión


Este recomendable documental de la BBC, emitido originalmente en marzo de 2014 bajo el título de Freedom to Broadcast Hate (Libertad para retransmitir odio), y conducido por el periodista Nour-Eddine Zorgui, explora la relativamente reciente proliferación por todo Oriente Medio de canales de televisión desde los que telepredicadores radicales se dedican de forma incansable a propagar mensajes sectarios y de odio, sunníes contra chiíes, chiíes contra sunníes.

Muchos de estos canales, prohibidos hasta hace no mucho, han alcanzado una gran popularidad en los últimos años, especialmente en Egipto e Irak. La mayoría no hacen público el origen de sus fondos ni la localización de las sedes desde las que operan.

En la versión radiofónica del documental (BBC World Service), Madawi Al-Rasheed, profesora en el Middle East Centre de la London School of Economics, recuerda una clave importante para entender el conflicto actual entre las dos principales ramas del islam, más allá del enfrentamiento político y religioso que dio lugar al cisma, tras la muerte del profeta Mahoma en el año 632:

El conflicto actual obedece a factores modernos, marcados, principalmente, por la represión que, en general, ha sufrido Oriente Medio bajo los gobiernos autoritarios. El poder autoritario polariza a la población: prohíbe la existencia de actores civiles y agentes sociales, no permite los partidos políticos y, al final, se produce un repliegue hacia la comodidad del territorio sectario. Ante la eliminación del concepto de ciudadanía, la gente se refugia en el círculo más cercano, y más cerrado, de su secta, ya sean sunníes o chiíes.

Las televisiones del odio

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La presentadora Fatma Nabil, con ‘hiyab’, en la televisión pública de Egipto

Por primera vez en la historia de la televisión pública egipcia, una presentadora ha aparecido ataviada con el tradicional velo islámico conocido como hiyab. El hiyab, habitual en los canales privados, ha estado desterrado de los informativos públicos desde hace décadas, en aplicación de un código de vestir estrictamente secular, acorde con la revolución que lideró Nasser en 1952, y mantenido por el régimen de Mubarak, temeroso de cualquier signo que pudiese aumentar la influencia islamista. Se trataba de una ley no escrita, pero lo suficientemente férrea como para haber estado vigente hasta ahora, a pesar de que son mayoría las mujeres egipcias que visten esta prenda.

Para unos (liberales, laicos, feministas, cristianos), el gesto de Fatma Nabil, quien presentó el informativo del pasado domingo por la noche maquillada, con una chaqueta negra y un hiyab de color beis, es un paso más en la agenda conservadora y religiosa que estaría tratando de imponer, poco a poco, el recién elegido presidente islamista, Mohamed Mursi, y su gobierno, dominado por los Hermanos Musulmanes. El velo de Nabil llega, además, pocas semanas después de que el ejecutivo decidiese sustituir a los directores de los medios de información estatales, al más puro estilo español.

Para otros, sin embargo, la opción de Nabil refleja una nueva libertad de elección para las mujeres y una «normalización», en una sociedad donde es común vestir el velo entre la población femenina. «¿Por qué se denuncia el uso del velo en Egipto, donde un 70% de las mujeres usan el velo. Es una vergüenza que mujeres veladas aparezcan en las cadenas árabes e internacionales, y no lo hagan en Egipto», declaró Abdel Maqsud, nuevo ministro de Información, en una entrevista al periódico Masry al-ium. El ministro añadió que en los próximos días aparecerán al menos tres periodistas más llevando el velo islámico, entre ellas, la presentadora del tiempo. «La aparición de una presentadora con velo en la televisión egipcia por primera vez es una victoria para las libertades y no las disminuye como algunos imaginan. ¿Acaso prohibir a una mujer con velo presentar un programa es libertad?», escribe un lector en un comentario citado por la agencia Reuters.

La propia Nabil ha dicho que «después de la llegada al poder del primer presidente elegido democráticamente, y después de la formación del nuevo gobierno, tuve la esperanza de recuperar mi derecho». Por ello, presentó una petición ante el titular de Información, con el fin de que presionara a la cadena para que le permitiera presentar los informativos sin quitarse el hiyab. Por su parte, el director de los informativos en la cadena Al Ula, Ibrahim al Sayad, dijo en declaraciones a Al Jazeera, que este cambio es «un logro de la Revolución del 25 de enero, una libertad individual y un derecho permitido por la Constitución».

Nabil trabajó durante un año en la cadena de televisión de los Hermanos Musulmanes Misr 25 (Egipto 25), después de que la televisión estatal le prohibiese aparecer con velo.

La batalla del velo en Egipto (como en Turquía y como en países occidentales -Francia, el Reino Unido- donde se ha legislado sobre ello) no es, ni mucho menos, nueva. El debate refleja la vieja discusión entre quienes ven en el hiyab y otras prendas que cubren a la mujer un signo impuesto de dominación, una restricción de derechos básicos (especialmente cuando se trata de niñas) y, en última instancia, una excusa religiosa para el machismo, y quienes creen, por el contrario, que se trata de una opción libre, de acuerdo con preceptos religiosos legítimos o costumbres sociales muy arraigadas.

El debate ha llegado a los tribunales en numerosas ocasiones. Como recuerda El País, la presentadora Lamiya al-Sayed denunció hace un año al Ministerio de Información egipcio por prohibirle cubrirse con el velo en la televisión pública. El pasado mes de diciembre, un tribunal de Alejandría le dio la razón e impuso al Gobierno una multa de 20.000 libras egipcias (unos 2.200 euros). Según el fallo, el pañuelo islámico «no se interpone entre la mujer y su trabajo, y no plantea ningún obstáculo para que las mujeres trabajen». «La prohibición del hiyab va contra la libertad personal y de religión», concluía el veredicto.

El problema es que el control del gobierno egipcio sobre los medios de comunicación está yendo más allá de la vestimenta que se permite elegir a las presentadoras. Las críticas a Mursi por intentar atar en corto a la prensa son cada vez mayores, especialmente después de que dos periodistas hayan sido procesados por insultar al presidente, y de que el Parlamento, dominado por los Hermanos Musulmanes, haya escogido nuevos directores para los principales periódicos estatales, una práctica común con Mubarak.

De momento, informa Reuters, los asesores de Mursi rechazan las críticas e insisten en su compromiso con la libertad de expresión, reiterado frecuentemente, al tiempo que recuerdan su decisión de aprobar una ley para poner fin a las detenciones preventivas de personas que se enfrentan a cargos relacionados con la prensa.

Tal vez sea demasiado pronto para hablar de una «islamización» de Egipto, y muchos analistas indican que es necesario dar más tiempo a un gobierno recién elegido que se enfrenta a la ingente tarea de desmontar estructuras dictatoriales vigentes durante décadas. Pero lo cierto es que el miedo y la preocupación están ahí, y no solo en la prensa. El domingo, cientos de escritores y artistas egipcios se manifestaron frente al Parlamento para protestar por la «hermanización» (en referencia a los Hermanos Musulmanes) de la Constitución, la censura y las amenazas a la libertad de expresión.

Uno de los manifestantes, el editor Mohamed Hashem, dijo al diario Al Ahram: «Estamos aquí hoy para exigir una constitución que refleje las opiniones de todos los egipcios. Queremos un contrato social de verdad, y no un contrato en exclusiva con los Hermanos Musulmanes, que es muy discriminatorio. […] No están respetando al resto de la gente, piensan que somos todos uno ateos… ¿Qué tipo de constitución puede escribir esta gente?».


Más información:
» El velo en el telediario egipcio, ¿conquista de un derecho o reflejo de una discriminación? (20minutos.es)
» Egypt state TV lifts ban on veiled presenters (Al Jazeera)
» Los Hermanos Musulmanes llevan el velo a la televisión pública egipcia (El País)

Velos en la televisión egipcia

Por primera vez en la historia de la televisión pública egipcia, una presentadora ha aparecido ataviada con el tradicional velo islámico conocido como hiyab. El hiyab, habitual en los canales privados, ha estado desterrado de los informativos públicos desde hace… Leer

Manifestantes sirios grabando con sus teléfonos móviles

«El presidente Asad recibe una carta del presidente de los Emiratos Árabes Unidos en apoyo a Siria». «286 policías heridos por ataques de grupos armados desde el comienzo de los acontecimientos en Siria».«Las declaraciones del presidente Obama sobre la situación en Siria no se basan en un punto de vista objetivo sobre lo que está ocurriendo realmente». «Siria, ante uno de las peores ataques contra el país». «Las familias de los mártires [soldados muertos durante las manifestaciones en Nawa, cerca de Deraa] afirmaron que el pueblo sirio es consciente de la actual conspiración contra Siria y que se enfrentará a ella». «Los intelectuales sirios y libaneses sostienen que Siria está sometida a una conspiración». «Los sirios exigen una disculpa a Al Yazira por distorsinar los hechos»…

Son titulares y textos extraídos directamente de la página web oficial de la televisión pública siria este mismo lunes, un día en el que el régimen de Bashar al Asad ha decidido dejarse de ‘medias tintas’ y sacar directamente los tanques a la calle. La acción militar, centrada en Deraa, el corazón de las protestas, habría causado una veintena de muertos, según fuentes de la oposición. Estos fallecidos se suman a los más de cien muertos causados hasta el momento por las ‘medias tintas’ de la represión policial.

La televisión pública (y el resto de los medios sirios, controlados y censurados todos ellos por el gobierno), sin embargo, sigue centrando su programación en explicar las supuestas reformas anunciadas por Asad, contabilizar los soldados heridos o fallecidos (calificados de «mártires»), denunciar conspiraciones, ignorar las cifras de asistentes a las manifestaciones…

En un interesante artículo publicado este domingo en su blog, la experta en el mundo árabe Leila Nachawati explica lo que se encuentra uno tras pasar dos horas viendo la televisión pública siria:

– Imágenes de supuestos destrozos provocados por los manifestantes, a los que se refieren como «grupos armados», «bandas» y «ladrones», y de armas confiscadas. Las imágenes muestran palos, machetes, botellas, latas, pero también teléfonos móviles.

– Entrevistas a manifestantes mostrando su arrepentimiento por haber participado en las protestas.

– Opiniones de ciudadanos sirios a pie de calle que van desde la acusación a bandas salafistas hasta las críticas a los intereses occidentales en la región.

– Análisis y entrevistas relacionadas con las reformas propuestas por el presidente sirio en su discurso del 30 de marzo.

– Análisis de artículos y entradas en blogs como el publicado en Counterpunch, Syria and the Delusions of the Western Press, que acusa a los medios occidentales de ocultar y manipular información para perjudicar al régimen sirio. Este es el último párrafo del texto: «Parece que los enemigos del régimen de Bashar al Asad están listos para la violencia en las calles de Siria, y para la desinformación en las portadas de los periódicos del mundo».

La libertad de expresión está garantizada en Siria por la Constitución del país. Sin embargo, desde la llegada al poder del partido Baaz, en 1963, las Leyes de Emergencia han permitido al gobierno ejercer un control absoluto sobre los medios de comunicación. Eso incluye la supervisión previa de los contenidos de los periódicos, la radio, la televisión, los libros y la publicidad, así como el derecho de confiscar y destruir cualquier material que, según el gobierno, amenace la seguridad del Estado. El cuartel general de la censura es el Ministerio de Información.

Los trabajadores de los medios de comunicación son empleados del Estado, es decir, funcionarios, y para acceder a un puesto directivo es necesario pertenecer al partido. Las críticas al presidente o a su familia están prohibidas. Tampoco se puede criticar al partido Baaz ni al ejército, y la legitimidad del régimen no puede cuestionarse. Entre los temas que suelen censurarse se encuentran los informes sobre derechos humanos en el país, las acusaciones de tráfico de drogas que afecten a personal del Estado, la actividad de las tropas sirias en el Líbano o el conflicto con Israel.

Además, el gobierno bloquea desde hace años sitios y plataformas en Internet, como Youtube, Facebook, Blogger o Wikipedia, a los que los sirios se han acostumbrado a acceder a través de proxies (en febrero pasado se levantaron algunas restricciones, pero el régimen ha dado marcha atrás ahora alegando «congestión» en la Red).

Así, a mediados de marzo se ordenó a los dueños de cibercafés que tomasen nota de los nombres y del número de tarjeta de identidad de sus clientes, así como del número de veces que entran y salen. El Centro de Medios sirio, una institución independiente que mide la censura en el sector, aseguró que al menos 153 portales permanecían bloqueados.

Peor aún

En teoría, esta situación debería haber concluido con el levantamiento de las Leyes de Emergencia anunciado por Asad el pasado jueves. Pero, evidentemente, nada más lejos de la realidad. Más bien todo lo contrario: Con las revueltas pro democráticas extendidas ya por todo el país, la respuesta del régimen se basa en las tres patas clásicas del banco: Represión violenta, acusación a «elementos conspiradores extranjeros» y manipulación de los medios de comunicación.

El cerrojo, sin embargo, no es total. Hace aguas. A pesar de la censura y de los bloqueos, Internet y, especialmente, los satélites han logrado abrirle grietas.

La gente tiene acceso tanto a emisoras de radio occidentales como a canales de televisión por satélite (Al Yazira, sobre todo). Y las nuevas tecnologías también están ayudando: Las cámaras de los teléfonos móviles de los manifestantes están grabando estos días las protestas y la represión que se ven obligados a ignorar los medios locales, y que resultan inaccesibles para los medios extranjeros (los periodistas tienen prohibido entrar en la ciudad de Deraa, el epicentro de los disturbios).

Buena parte de las fotos y los vídeos que están publicando los medios en el resto del mundo proceden de los propios opositores al régimen. Y a ello hay que unir la labor de los disidentes exiliados, muchos de los cuales tratan de ofrecer el máximo de información a través de sus blogs y sus páginas webs.

Internet, sin embargo, puede resultar ser asimismo un un arma de doble filo. Como señala Nachawati, la contrarrevolución también sabe hacer uso de las redes sociales:

Junto a este tipo de páginas [en Facebook], abundan también otras como la de Jóvenes de Siria, y nada más, que da la bienvenida a los nuevos usuarios con una bonita estampa de la familia del presidente:

También en Twitter ha tenido presencia la narrativa oficial. Esta red, que permite una rápida difusión de mensajes cortos, ha sido una herramienta muy efectiva en la organización y comunicación de los ciudadanos de la región desde el comienzo de las movilizaciones. En Siria usuarios como AnonymousSyria comparten imágenes, vídeos y lemas de las protestas, como el que se ha convertido en el lema de los manifestantes sirios: «Dios, Siria, Libertad y Nada más», respuesta al cántico de quienes apoyan al presidente: «Dios, Siria, Bashar y nada más». Frente a estos mensajes han surgido dos tipos de usuarios pro-gubernamentales, como explica el bloguero sirio Anas Qtiesh en Global Voices:

– Los llamados «huevos de Twitter»: Cuentas nuevas, la mayoría con pocos seguidores y sin imagen de perfil (Twitter coloca un huevo por defecto a sus usuarios antes de que estos asocian una imagen a su perfil). Se dedican a responder a los usuarios favorables a las protestas, en muchos casos en forma de amenazas, insultos y acusaciones de terrorismo, y a emitir mensajes y eslóganes de apoyo al régimen. Se cree que estas cuentas, que a menudo publican en un inglés y árabe clásico bastante pobre, son gestionadas por agentes de la Inteligencia siria, los conocidos como «Mukhabarat». Cuentas como las que el usuario @AnonymousSyria ha agrupado en esta lista.

– Cuentas spam que incluyen la etiqueta #Syria y que están programadas para lanzar cada cierto tiempo mensajes aleatorios sobre Siria. Noticias sobre fútbol, fotos de lugares turísticos, enlaces a comunicaciones oficiales, y también amenazas a usuarios contrarios al Gobierno.

Estas últimas son cuentas-robot facilitadas por la empresa de Bahréin Eghna, que explicaba en su página web cómo han contribuido con su tecnología a aumentar el número de contenidos en la red sobre la belleza de Siria y sus paisajes:

(El usuario de Twitter) LovelySyria está utilizando el servidor EGHNA para promocionar fotografías sobre Siria. EGHNA ha ayudado a atraer la atención a la belleza de Siria y construir una comunidad de personas que aman el país y admiran su belleza.

En cualquier caso, tal vez no sea más que un vano intento de ponerle puertas al campo. Lo decía el disidente sirio Ahed al Hendi hace unos días en Periodismo Humano:

Sin Internet, no habríamos podido ver los vídeos e imágenes de los crímenes del régimen Asad. Internet accionó el primer movimiento cuando miembros de los grupos anti-Asad marcharon por Damasco el 15 de marzo. Cuando los medios conectaron con los vídeos de las protestas colgados en Internet más sirios lo vieron, y eso ayudó a romper el muro del miedo.


Más información:
» Movilizaciones en Siria y los mundos paralelos de la comunicación (Leila Nachawati, en Periodismo Humano)
» La e-revolución se instala en Siria (Mónica G. Prieto, en Periodismo Humano)
» Ataques a periodistas y a la libertad de expresión en Siria (Comité para la Protección de los Periodistas, CPJ)

Leer también: Acoso a los periodistas en Siria

Asad saca los tanques, y mientras, en la televisión…

«El presidente Asad recibe una carta del presidente de los Emiratos Árabes Unidos en apoyo a Siria». «286 policías heridos por ataques de grupos armados desde el comienzo de los acontecimientos en Siria».«Las declaraciones del presidente Obama sobre la situación… Leer

Estudio principal de Al Jazeera en Doha, Catar.
Foto: Wittylama / Wikimedia Commons

El canal de televisión catarí Al Jazeera se ha convertido en el principal referente informativo de las revueltas populares que están sacudiendo actualmente los países de Oriente Medio y el Magreb. Millones de personas (y no sólo del mundo árabe) están siguiendo los acontecimientos a través de esta cadena de noticias 24 horas, gracias a su emisión por satélite y en Internet.

Sin duda, redes sociales como Facebook o Twitter están teniendo un gran efecto en las revueltas (aunque tal vez no tanto como se cree), pero probablemente sea Al Jazeera la que esté jugando el principal papel en lo que respecta al efecto contagio.

En un extenso y completo artículo publicado este miércoles por Reuters, Regan E. Doherty (corresponsal de la agencia en Catar) analiza la cadena por dentro y plantea preguntas fundamentales sobre su independencia, su influencia y sus planes de futuro. Un extracto:

En la redacción, el ambiente está cargado de energí­a. Los periodistas están como petrificados frente a los monitores que muestran en vivo imágenes de El Cairo, donde cientos de miles de manifestantes están a punto de sacar del poder a otro hombre fuerte, y donde, también, los equipos de Al Jazeera se han estado enfrentando a repetidas detenciones y acoso policial. Las cintas se apilan en una esquina, con las etiquetas garabateadas en árabe.

«Esta es nuestra historia», dice un periodista de Al Jazeera que pide no ser identificado, ya que no ha sido autorizado para hablar con los medios. «Esta es la historia que está enseñando a todos los pesimistas y negativos del mundo lo que somos capaces de hacer. Nosotros tomamos la iniciativa y todos los demás nos siguieron, la CNN, Christiane Amanpour… A pesar de todo el acoso, de que nos roban las cintas y de que golpean a nuestra gente. Si estás en Estados Unidos y quieres saber lo que ocurre en Egipto, ves Al Jazeera».

En las últimas semanas se ha hablado mucho del poder de Al Jazeera, el canal de televisión catarí­ lanzado hace 15 años en este paí­s del Golfo Pérsico por el emir Sheij Hamad bin Jalifa al-Thani, con el objetivo de ofrecer la clase de noticias independientes que los canales estatales de la zona llevaban tanto tiempo ignorando. […]

Leer el artículo completo (en inglés)

El impacto de Al Jazeera

El canal de televisión catarí Al Jazeera se ha convertido en el principal referente informativo de las revueltas populares que están sacudiendo actualmente los países de Oriente Medio y el Magreb. Millones de personas (y no sólo del mundo árabe)… Leer