El Horus de Oro

17/7/2021 | Miguel Máiquez

El Horus, el fuerte de brazo, El rey del Alto y del Bajo Egipto, El de las Dos Damas, Aquel que embellece el doble país, El Horus de Oro, El que hace lo que desean los dioses, Jeper-ka-Re, el hijo de Re, el señor de las apariciones, Nectanebo, que viva eternamente, amado de Osiris-Merity, rey de los dioses, gran dios, señor del cielo, que está en Bah, dotado de toda vida, toda estabilidad y dominio, toda la salud y toda la alegría como Re eternamente.

Así reza el texto inscrito en el pilar dorsal de la estatua del faraón egipcio Nectanebo I, que puede verse en el Museo Arqueológico Nacional (MAN) de España, en Madrid. Según explica el propio museo, la obra perteneció a la colección de Cristina de Suecia y llegó a España en el siglo XVIII, como parte de la colección que Felipe V e Isabel de Farnesio adquirieron en Roma a Livio Odescalchi. Se conservó entonces en el Museo Nacional del Prado, hasta que en el año 1979 fue depositada en el Museo Arqueológico Nacional.

Nectanebo (nombre en griego), fue el primer faraón de la dinastía XXX, durante el periodo tardío de Egipto. Reinó entre, aproximadamente, los años 378 y 361 a. C, y fue uno de los últimos faraones de origen egipcio.

Durante la mayor parte de su mandato combatió los intentos de reconquista persa, con la ocasional ayuda de mercenarios espartanos o atenienses. Corregente con su hijo Teos, quien lo sucedió, su reinado supuso un nuevo periodo de prosperidad para Egipto, y la reanudación de los lazos comerciales con Oriente y Grecia. Murió en el año 361 a. C.

En la magnífica estatua que alberga el MAN, realizada originalmente en granito, y de un metro de altura, Nectanebo está representado arrodillado y sujetando una mesa de ofrendas. No sabemos si estuvo dotado, como reza la inscripción, «de toda la salud y toda la alegría», pero lo cierto es que, al menos aquí, está sonriendo.