Palestina

‘Hands of Time’, de la serie ‘Portraits of Denial and Desire’ (2013). John Halaka / Tasneem Gallery

«A traves de su trabajo, Halaka humaniza y personaliza la noción abstracta de masas desplazadas, haciendo la experiencia de los refugiados infinitamente más real, comprensible e inolvidable». Así describen sus organizadores la muestra Retratos de negación y deseo (Portraits of Denial & Desire), un conjunto de composiciones fotográficas dispuestas en dípticos y trípticos que, desde el pasado 25 de julio, ha expuesto el artista de origen palestino John Halaka en la galería Tasneem de Barcelona.

La intención de la obra es mostrar «retratos psicológicos» de refugiados palestinos, mediante «imágenes que involucran al espectador en un proceso de construcción de narrativas fragmentarias sobre la vida, la historia y la condición de los individuos representados».

Las imágenes de Halaka son parte de un proyecto multidisciplinario en curso, que incluye asimismo retratos dibujados a gran escala, un vídeo que archiva historias orales, un documental y un libro con narraciones y retratos de los refugiados. En palabras de los organizadores de la exposición, «esta narración muestra cómo la persistencia de la memoria es un acto fundamental de la resistencia política y la supervivencia cultural».

John Halaka nació en Al Mansurah, Egipto, en 1957, en el seno de una familia palestina. Artista visual, documentalista y profesor de Artes Visuales en la Universidad de San Diego (EE UU), donde enseña desde 1991, sus obras y sus películas han sido mostradas en varias exhibiciones, tanto nacionales como internacionales.

Una selección de sus pinturas, dibujos y fotografías puede verse en su sitio web, donde Halaka presenta su obra como «una reflexión permanente sobre la fragilidad y la capacidad de recuperación de la condición humana, y sobre nuestra búsqueda constante de autorrealización frente al autoengaño cultural y personal».

«Mi experiencia como artista de origen palestino –añade– ha ido dando forma a mis investigaciones pictóricas sobre los ciclos de la represión y el desplazamiento, así como a una exploración de las relaciones entre el deseo, la negación y la inestabilidad. Mis trabajos más recientes y los actuales investigan temas relacionados con la construcción de la identidad desde las perspectivas personal, familiar y política».

En una entrevista publicada el año pasado por el portal Electronic Intifada, Halaka indicaba que sus fotografías de refugiados palestinos representan un compromiso con su familia y, también, una reflexión sobre la cultura de su pueblo, una cultura «con un potencial tan grande, que fue prácticamente arrasada por el odio colonial y la beligerancia racista, así como por la absoluta arrogancia de un mundo occidental que cree que los árabes pueden ser apartados a un lado y tratados como menos que humanos».

En su web, Halaka resume su filosofía con una frase del escritor estadounidense James Baldwin: «Cuando las circunstancias se hacen reales a través del testimonio de otro, entonces es posible vislumbrar el cambio».

La exposición de la galería Tasneem ha sido organizada en colaboración con el UNU-GCM (Instituto para la Globalización, la Cultura y la Movilidad de la Universidad de las Naciones Unidas), que tiene su sede en Barcelona. Se inauguró junto con la jornada Apatridia y Migración Transcontinental, organizada por esta universidad.

John Halaka, «Abu Ghazi»
John Halaka, «Abu Ibrahim»
John Halaka, «Abu Rayek-Ibrahim Essa»
John Halaka, «Sabra and Shatila Memorial»
John Halaka, «Umm Aziz»
John Halaka, «Umm Saleh»
John Halaka, «Will the Young Forget»
John Halaka, «Zeinab Sakallah»
John Halaka, «Hands of Time»

» Fotos y composiciones: John Halaka, Portraits of Denial & Desire (2012 – Present)
» Web del artista: johnhalaka.com
» Exposición: Portraits of Denial & Desire, Photographic Narrative Of Palestinian Refugees / John Halaka (Tasneem Gallery)
» Más información: Preserving Palestine’s memory through art: interview with John Halaka (Electronic Intifada)

Retratos de la memoria

«A traves de su trabajo, Halaka humaniza y personaliza la noción abstracta de masas desplazadas, haciendo la experiencia de los refugiados infinitamente más real, comprensible e inolvidable». Así describen sus organizadores la muestra Retratos de negación y deseo (Portraits of Denial & Desire), un conjunto… Leer

Shaymaa al-Masri, de cinco años, en el hospital, tras resultar herida cuando la casa de su tío en Gaza fue bombardeada el pasado 9 de julio. Foto: Muhammad Sabah / B’Tselem

En la cobertura periodística de las guerras, ya se trate de informaciones sobre incidentes individuales o de adormecedores recuentos de víctimas, la distinción entre civiles y combatientes es esencial y, con frecuencia, también objeto de disputa. La muerte de cuatro niños que estaban jugando al fútbol en una playa de Gaza se ha convertido en el gran ejemplo de la violencia israelí contra los civiles palestinos, porque esos chicos eran claramente reconocibles como niños y, por tanto, como civiles.

Cuando los medios de comunicación informan sobre el número de víctimas en este conflicto desigual, ofrecen detalles que a la vez refuerzan y complican esa distinción entre civiles y combatientes. Por ejemplo, The Washington Post informó de que, hasta el pasado 26 de julio, 41 soldados y 3 civiles israelíes habían muerto en esta guerra, mientras que en el lado palestino las víctimas mortales ascendían a 129 militantes armados, 119 personas cuya función no era conocida y 676 civiles, incluyendo 111 mujeres y 132 niños. El nivel de detalle en la información sobre las muertes palestinas sugiere que existe una incertidumbre sobre qué palestinos cuentan como civiles y cuáles no. Las mujeres y los niños se subrayan, tanto en este recuento como en otros, porque son considerados unánimemente como civiles, personas inocentes, sin un papel activo y necesitadas de protección (1). El estatus de «civil» en lo que respecta a los hombres palestinos no está, sin embargo, tan claro, tal y como da a entender esa categoría de «función no conocida». Sobre los israelíes muertos no hay dudas. En su caso, los civiles no necesitan especificaciones demográficas, y no hay ninguna zona gris entre civiles y combatientes.

A pesar de que el término «civil» está recogido en las leyes internacionales, existe una larga historia de negación de este estatus a las poblaciones no europeas, algo que tiene mucho que ver con el más frecuentemente observado rechazo por parte de los ejércitos europeos y norteamericanos a considerar a sus adversarios como combatientes legítimos. El surgimiento de la figura del «beligerante sin privilegios», o «combatiente ilegal», al que me he referido en otras partes, es paralelo al correspondiente surgimiento de la figura del civil ilegítimo, no inocente o sospechoso. (2)

Las leyes sobre conflictos armados no definen directamente a los civiles. Todo aquel que no es combatiente es un no combatiente. Los combatientes pueden participar en actos de violencia contra otros combatientes, pero no pueden tener como objetivo, intencionadamente, a no combatientes. Aún así, los civiles son algo más que un término legal mal definido. El concepto está unido a imaginarios de guerras buenas y virtuosas. Y existen diferentes relatos sobre civiles que pueden arrojar luz sobre los polémicos recuentos actuales, tanto en Gaza como en otros lugares.

La historia oficial indica que los civiles están cada vez más reconocidos y protegidos por las leyes internacionales desde que se codificaron las normas que rigen los conflictos armados en las convenciones de La Haya y Ginebra. Las fuerzas armadas declaran públicamente la importancia de proteger a toda costa a los civiles, así como de liberarlos. Por ejemplo, la insistencia del ejército israelí en que las muertes de civiles palestinos se deben a que Hamás los usa como escudos humanos es, aunque una afirmación falsa, la prueba de que persiste una norma según la cual matar a civiles es fracasar como soldado. Cuando mueren civiles, la culpa se dirige hacia otra parte, o se cuestiona el estatus de civil de la víctima.

El lado oscuro del interés de las leyes internacionales en proteger a los civiles es que se espera que aquellos que son protegidos se comporten de forma pasiva, inocente y sumisa. El civil es una caricatura de la mujer o el niño que no participa nunca en política (3). Pero este civil ideal no existe en las zonas de guerra. Cuando se vive bajo una ocupación militar, y con el deseo de liberarse, la gente se implica en acciones políticas contra el dominio extranjero; no se sienta a esperar pacientemente a que llegue la liberación. Y, sin embargo, en Gaza y en otras partes, quienes apoyan políticamente acciones contra la ocupación son etiquetados continuamente como no civiles.

Bajo la celebración oficial de la progresiva protección que brinda el derecho internacional a los civiles se esconde otra historia: la codificación de la legislación internacional sobre conflictos armados que surgió a finales del siglo XIX y principios del XX coincidió con inmensas atrocidades, no solo en las dos guerras mundiales, sino también en innumerables guerras coloniales que ni siquiera fueron reconocidas como guerras.

La legislación internacional ha hecho mucho más por ocultar esta violencia que por frenarla. Un ejemplo: en 1925, en respuesta a la revuelta siria contra el ‘protectorado’ concedido a Francia por la Liga de Naciones, las tropas francesas bombardearon Damasco, una ciudad que tan solo estaba defendida por las propias fuerzas francesas, y mataron a cientos de residentes. Este ataque de un poder ocupante contra la población ocupada presenta muchas semejanzas con la situación estructural en Gaza, donde Israel alega su derecho a la autodefensa frente a un pueblo al que mantiene estrangulado en un estado de sitio. (4)

En los años veinte, los expertos en derecho internacional debatieron el bombardeo de Damasco. En las páginas del American Journal of International Law (AJIL), el capitán del ejército estadounidense Elbridge Colby defendía el ataque en un artículo titilado How to Fight Savage Tribes [cómo luchar contra tribus salvajes], e insistía en que las leyes de la guerra no son aplicables a los conflictos con pueblos «incivilizados»: (5)

Cuando no es posible diferenciar entre combatientes y no combatientes, y los pueblos salvajes o semisalvajes se aprovechan de esta identidad para llevar a cabo artimañas, acciones por sorpresa y masacres contra el ejército ‘regular’, los mandos deben afrontar estos problemas de un modo completamente diferente al que emplearían con pueblos occidentales. (6)

Y, más adelante, añade:

En el caso de los pueblos orientales acostumbrados a cometer y padecer saqueos, a torturar y desollar vivos a prisioneros distinguidos, te enfrentas a un oponente para el que las leyes de la guerra no significan nada. (7)

El modo en que se conduce la guerra pertenece, por tanto, a la discreción única de los mandos.

Las diatribas de Colby son citadas con frecuencia, pero el artículo, aparentemente más razonable, al que estaba respondiendo se suele pasar por alto. En un análisis sobre el bombardeo de Damasco, el reconocido jurista de derecho internacional y editor de AJIL Quincy Wright deploraba la violencia, pero llegaba asimismo a la conclusión de que, puesto que Siria no era un Estado, no había solución legal para una violencia que no era el resultado de una guerra internacional, sino la represión de una insurgencia (8). El tono paciente, razonable e inclusivo de Wright nos recuerda que la exclusión de los pueblos no europeos del derecho internacional no es patrimonio exclusivo de exaltados racistas como Colby, sino que está presente también en pensadores distinguidos, educados y analíticos como Wright.

Ha pasado mucho tiempo desde los años veinte, pero es necesario recordar que las potencias coloniales no acordaron las leyes internacionales que regulan los conflictos armados para proteger de la opresión a los pueblos colonizados. El término «civil», por ejemplo, se aplicaba originalmente a los europeos blancos que trabajaban como sirvientes o como personal no militar en el gobierno colonial (9). Las potencias coloniales insistían en la protección de «sus» civiles, pero no reconocían a los civiles existentes en la población que estaba bajo su dominio. Ante la muerte de civiles, su estatus como tales es cuestionado o eliminado, y el derecho internacional ha sido empleado repetidamente para justificar estos borrones.

Podemos ver ecos de esta historia en los continuados esfuerzos del ejército israelí por negar a los palestinos su estatus de civiles. Los palestinos que viven en Gaza no pueden eludir la proximidad de los combatientes de Hamás. Están expuestos a la mirada de los ‘drones’ israelíes, cuyos operadores, al igual que las terroríficas bombas, equiparan proximidad espacial a complicidad y culpabilidad. Y están expuestos también a un contexto internacional en el que muchos se apresuran a condenar la violencia de organizaciones militares no estatales como Hamás, pero tardan en hacer lo mismo con fuerzas armadas estatales como el ejército israelí.

Cuando se publicaron las imágenes de los niños muertos en la playa, las miramos horrorizados. Ciertamente, matar niños no está bien. Pero cuando vemos niños que han sido asesinados por disparos, necesitamos reconocer también el modo en que hemos deshumanizado y demonizado a sus familias, a sus amigos que ya no son niños, y cuyas muertes se han convertido en menos importantes porque estamos menos convencidos de su inocencia. Si las vidas de los niños son las únicas que merecen protegerse, si son sus muertes las únicas dignas de duelo, entonces nos hemos convertido en cómplices de las «estructuras del sentimiento» (en palabras de Edward Said) que hacen posible la opresión.

El derecho internacional es ensalzado a menudo como un arma contra la violencia y la deshumanización, pero su historia está entrelazada con historias de colonialismo, opresión y racismo. Las leyes internacionales no son una poción mágica; no conducen automáticamente a la emancipación. Cuando evocamos el derecho internacional debemos se conscientes de este pasado, y preguntarnos cómo vamos a utilizar estas leyes, y cómo vamos a aprender de esta historia, si el objetivo es reducir la violencia o justificarla, analizar la opresión o ignorarla. Debemos prestar atención a las víctimas civiles, y debemos prestar atención también a cómo se constituyen las categorías que, en la práctica, definen a combatientes y civiles, tanto para reafirmar virtudes marciales como para dar forma a los recuentos de cadáveres.


Christiane Wilke es profesora asociada y supervisora del Programa de Graduados en el Departamento de Derecho y Estudios Legales de la Universidad de Carleton, en Ottawa, Canadá.


Publicado en Critical Legal Thinking el 28/7/2014 (una primera versión, más corta, fue publicada originalmente en Ottawa Citizen)
Traducción del original en inglés: Civilians, Combatants, and Histories of International Law


Notas:
1. Helen Kinsella, «Gendering Grotius: Sex Difference and the Laws of War», Political Theory 34 (2006): 161 – 191. http://​ptx​.sagepub​.com/​c​o​n​t​e​n​t​/​3​4​/​2​/​1​6​1​
2. «Law’s Enemies: Enemy Concepts in U.S. Supreme Court Decisions»,  Studies in Law, Politics and Society 40 (2007). http://​ssrn​.com/​a​b​s​t​r​a​c​t​=​1​3​3​5​481
3. Kinsella, Gendering Grotius
4. Noura Erakat: http://m.thenation.com/article/180783-five-israeli-talking-points-gaza-debunked
5. Elbridge Colby, «How To Fight Savage Tribes», AJIL 21 (1927): 279 – 288. www​.jstor​.org/​s​t​a​b​l​e​/​2​1​8​9​127
6. Colby, p. 279
7. Colby, p. 285
8. Quincy Wright, «The Bombardment of Damascus», AJIL 20 (1926). www​.jstor​.org/​s​t​a​b​l​e​/​2​1​8​8​917
9. Derek Gregory, «The Death of the Civilian», Environment and Planning D: Society and Space 24 (2006). www​.envplan​.com/​e​p​d​/​e​d​i​t​o​r​i​a​l​s​/​d​2​4​0​5​e​d (pdf)

¿Civiles?, ¿combatientes?

Por Christiane Wilke.- En la cobertura periodística de las guerras, ya se trate de informaciones sobre incidentes individuales o de adormecedores recuentos de víctimas, la distinción entre civiles y combatientes es esencial y, con frecuencia, también objeto de disputa. La muerte de cuatro niños que estaban jugando al fútbol en una playa de Gaza se ha convertido en el gran ejemplo de la violencia israelí contra los civiles palestinos, porque esos chicos eran claramente reconocibles como niños y, por tanto, como civiles. […]

En el vídeo, artistas, músicos, activistas pro derechos humanos, cineastas, actores, escritores, profesores, periodistas, rabinos, varios premios Nobel de la Paz… Entre los más conocidos: Adolfo Pérez Esquivel, Alison Bechdel, Angela Davis, Brian Eno, Desmond Tutu, Gloria Steinem, Jonathan Demme, Kathryn Grody, Ken Loach, Mira Nair, Rigoberta Menchu, Roger Waters… Una campaña de Jewish Voice for Peace.


» Más información sobre la campaña, aquí
» La lista completa de los participantes y quién es quién, aquí
» Leer también: Nombres, caras, vidas

#GazaNames

En el vídeo, artistas, músicos, activistas pro derechos humanos, cineastas, actores, escritores, profesores, periodistas, rabinos, varios premios Nobel de la Paz… Entre los más conocidos: Adolfo Pérez Esquivel, Alison Bechdel, Angela Davis, Brian Eno, Desmond Tutu, Gloria Steinem, Jonathan Demme, Kathryn Grody,… Leer

«Querido Benjamin, deja de bombardear Gaza. Tuyo, Barack». Viñeta de Christian Adams en The Telegraph.

«Querido Benjamin, deja de bombardear Gaza. Tuyo, Barack». Viñeta de Christian Adams en The Telegraph.

«Anoche murieron niños cuando dormían junto a sus padres en el suelo de un aula, en un refugio de la ONU en Gaza. Niños muertos mientras dormían. Es una afrenta para todos nosotros, una vergüenza universal».

Así comienza el duro comunicado hecho público este miércoles por Pierre Krähenbühl, comisionado general de la Agencia de Naciones Unidas para los Refugiados Palestinos en Oriente Próximo (UNRWA), después de que al menos 19 civiles murieran y otros 90 resultaran heridos en un nuevo ataque del ejército israelí contra una escuela de esta organización en Gaza.

El ataque, que se produjo de madrugada, alcanzó de lleno la escuela Abu Al Hussein, en el campamento de refugiados de Yabalia, donde impactaron varios proyectiles de artillería. Médicos citados por la agencia palestina de noticias Maan aseguraron que la mayoría de las víctimas son niños y mujeres que se habían refugiado en las instalaciones de la agencia de la ONU. La escuela acoge a familias enteras que han tenido que evacuar sus casas en la zona por los bombardeos israelíes de las últimas tres semanas.

El ejército israelí dijo «no tener constancia» del ataque, si bien reconoció que decenas de blancos en Gaza habían sido bombardeados durante la madrugada.

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Un niño palestino, en las ruinas de la la escuela Abu Al Hussein, en el campamento de refugiados de Yabalia, en Gaza, tras el ataque israelí. Foto: Mustafa Hassona / Anadolu Agency / Getty Images

Horas después, y a pesar de que las fuerzas israelíes habían anunciado una tregua humanitaria, se reanudaron los bombardeos. Esta vez alcanzaron, entre otros lugares, el principal mercado de la franja, situado en el barrio de Shajaiya. Estaba lleno de gente. Al menos 17 personas murieron y un centenar resultaron heridas por los disparos de artillería.

Los testigos afirman que los tanques siguieron disparando, pese a que en el lugar había miembros de los equipos médicos y periodistas. Entre los muertos hay un reportero palestino y un paramédico.

Este es el comunicado completo del comisionado general de la UNRWA:

Anoche murieron niños cuando dormían junto a sus padres en el suelo de un aula, en un refugio de la ONU en Gaza. Niños muertos mientras dormían. Es una afrenta para todos nosotros, una vergüenza universal. Hoy el mundo está en desgracia.

Hemos visitado el lugar y hemos reunido pruebas. Hemos analizado fragmentos, examinado los cráteres y otros daños. Nuestra valoración inicial es que fue la artillería israelí quien atacó nuestra escuela, un lugar en el que habían buscado refugio 3.300 personas. Creemos que se produjeron al menos tres impactos. Aún es muy pronto para dar una cifra confirmada de muertes, pero sabemos que ha habido muchos civiles muertos y heridos, incluidos mujeres, niños y el vigilante de la UNRWA que intentaba proteger el lugar. El ejército israelí había ordenado a estas personas que abandonasen sus casas.

Tanto la localización exacta de la Escuela Elemental de Niñas de Yabalia, como el hecho de que acogía a miles de desplazados internos, había sido comunicado al ejército israelí en 17 ocasiones, con el fin de asegurar su protección. La última fue a las nueve menos diez de la noche pasada, solo unas horas antes del fatal bombardeo.

Condeno en los más duros términos posibles esta grave violación del derecho internacional por parte de las fuerzas israelíes.

Esta es la sexta vez que es atacada una de nuestras escuelas. Nuestro personal, las personas que dirigen la respuesta humanitaria, está muriendo. Nuestros refugios están desbordados. Si continúan estos ataques, decenas de miles de personas pueden quedarse pronto en las calles de Gaza, sin comida, agua ni refugio.

Ya no podemos limitarnos a la acción humanitaria; es hora de exigir responsabilidades. Hago un llamamiento a la comunidad internacional para que tome medidas políticas que pongan fin de inmediato a esta constante carnicería.

Amnistía Internacional también ha condenado con firmeza el ataque a la escuela de la ONU:

[…]  «Si los disparos han procedido de la artillería israelí, se trataría de un ataque indiscriminado y, probablemente, de un crimen de guerra. La artillería no debería utilizarse nunca contra blancos situados en áreas civiles llenas de gente, y su empleo en esas circunstancias nunca puede ser considerado como un ‘ataque quirúrgico’», dijo Philip Luther, director de Amnistía Internacional en Oriente Medio y el Norte de África.

«La cifra de muertes continúa creciendo a un ritmo alarmante, e Israel tiene la obligación de tomar todas las precauciones factibles para proteger a los civiles. Es terrible que civiles que siguieron los avisos israelíes para que abandonaran sus casas hayan muerto o hayan resultado heridos durante la noche en el teórico santuario de una escuela de Naciones Unidas», añadió.

El empleo repetido de artillería contra zonas densamente pobladas provoca que, inevitablemente, mueran y resulten heridos civiles, y causa asimismo la destrucción de edificios civiles, sea cual sea el objetivo previsto. Las fuerzas israelíes ya han usado estas tácticas temerarias anteriormente, como en la operación Plomo fundido, entre 2008 y 2009, cuando murieron unos 1400 palestinos, la mayoría de ellos, civiles. […]

De acuerdo con los últimos datos aportados por el Ministerio de Sanidad de Gaza, un total de 93 personas han muerto en la franja durante la jornada de hoy, la mayoría civiles. El número de víctimas desde el inicio de la campaña israelí asciende ya a 1.327 muertos y más de 7.000 los heridos.

«Una afrenta, una vergüenza universal»

Israel bombardea otra escuela de la ONU en Gaza «Anoche murieron niños cuando dormían junto a sus padres en el suelo de un aula, en un refugio de la ONU en Gaza. Niños muertos mientras dormían. Es una afrenta para todos… Leer

Los bombardeos israelíes sobra Gaza, en toda su crudeza. Ya hay más de 200.000 desplazados, un 10% de la población de la Franja. En 22 días de ofensiva el balance es de más de 1.200 palestinos y al menos 55 israelíes muertos.

Así caen las bombas israelíes en Gaza

Los bombardeos israelíes sobra Gaza, en toda su crudeza. Ya hay más de 200.000 desplazados, un 10% de la población de la Franja. En 22 días de ofensiva el balance es de más de 1.200 palestinos y al menos 55… Leer

Alepo, Homs, Gaza, 2014. Fuente: Maryam Saleh.

Alepo, Homs, Gaza, 2014. Fuente: Maryam Saleh.

La única central eléctrica existente en la franja de Gaza se ha visto obligada a suspender su actividad este martes, debido a un incendio provocado por los intensos bombardeos israelíes de las últimas horas, que alcanzaron un depósito de combustible en la planta. Antes de este cierre provisional de la central, la electricidad ya estaba restringida en la franja por el bloqueo impuesto por Israel.

Gaza, donde los cortes de energía eléctrica son constantes, tiene una demanda de unos 360 megawatios al día, y la planta eléctrica genera solo 80 megawatios diarios. Israel y Egipto suministran 120 y 22 megawatios adicionales, respectivamente, que resultan aún insuficientes. En la franja viven 1,8 millones de personas.

El principal hospital de Gaza, Al Shifa, depende de cuatro generadores para funcionar, cuyo mantenimiento es muy complicado debido al cierre de las fronteras con Israel y Egipto. Según datos oficiales, el 20% de la franja está sin electricidad, y a los lugares a donde llega, solo lo hace cuatro horas al día.

La pasada madrugada fue una de las más violentas desde que empezaron los ataques del ejército israelí, hace 22 días. Solo este martes, los bombardeos han dejado un centenar de muertos palestinos. El balance total de víctimas tras 22 días de ofensiva contra Gaza asciende ya a 1.130 muertos y al menos 6.500 heridos.

Y ahora, también a oscuras

La única central eléctrica existente en la franja de Gaza se ha visto obligada a suspender su actividad este martes, debido a un incendio provocado por los intensos bombardeos israelíes de las últimas horas, que alcanzaron un depósito de combustible en la planta. Antes… Leer

Mohammad Ibrahim El-Masri, muerto en Beit Hanun, Gaza, durante un ataque israelí. Foto: humanizepalestine.com

«Mohammad Ibrahim El-Masri [en la foto] tenía 13 años de edad. Murió el 10 de julio de 2014 en Beit Hanun, Gaza, junto con su madre, Sahar El-Masri, de 40 años, y su hermana Aseel Ibrahim El-Masri. Aseel se estaba preparando para su boda, que iba a celebrarse en agosto, después del Ramadán. A Mohammad le encantaba jugar al fútbol, actuar y bailar dabke. Tenía una gran sonrisa y mucho sentido del humor. Sus amigos están muy tristes por su muerte y dicen que le echan mucho de menos».

Las cifras de víctimas en Gaza son tan abrumadoras (más de un millar de muertos, 6.000 heridos, 200.000 desplazados, 3.300 viviendas destruidas) que pueden acabar narcotizando nuestra capacidad de empatía y hacer que olvidemos, o que dejemos a un lado, la insoportable realidad de que detrás de cada uno de esos números hay una historia, una cara, una vida, que bien podrían ser las de nuestros propios hermanos o hermanas, nuestros padres, nuestros hijos, nuestros amigos, nuestros amantes o nuestros vecinos.

Para luchar contra ese olvido, varios medios empezaron a publicar, a los pocos días del comienzo de la operación israelí contra la franja, listas con los nombres y edades de los muertos y heridos causados por los ataques.

Bayan Abusneineh y Dana Saifan, dos activistas del grupo Students for Justice in Palestine (Estudiantes por la Justicia en Palestina), graduadas por la Universidad de California, han querido ir un paso más allá y han montado una web, Humanize Palestine (humanizar Palestina), que es a la vez tributo, denuncia y antídoto contra la invisibilidad.

La historia de Mohammad Ibrahim y su familia que encabeza estas líneas es una de las varias decenas que Humanize Palestine ha logrado documentar ya, incluyendo en cada caso la mayor cantidad de información disponible (nombres y edades, pero también fotos, circunstacias de la muerte, detalles sobre las familias…).

En una entrevista con el portal Electronic Intifada, Bayan Abusneineh explica que «al principio, cuando empezó todo, era necesario que la gente viera esas imágenes tan duras para que se supiera lo que estaba pasando realmente en Gaza. Pero luego empecé a pensar en los tres jóvenes colonos israelíes que fueron secuestrados. Sus caras estaban en todas partes… Normalmente, cuando mueren israelíes, nunca vemos los cuerpos. Solo vemos caras sonrientes, y eso te acerca a las víctimas».

El principal objetivo de Humanize Palestine es, añade Abusneineh, servir de «recordatorio y tributo para nuestra propia comunidad». Pero las creadoras de esta web tienen también la esperanza de que la gente de fuera de Palestina pueda «ver y entender mejor quiénes son los palestinos, cómo viven, cómo acabaron sus vidas».

Con respecto a la autenticidad de la información y las imágenes que publican, Abusneineh explica que recurren a las redes sociales (Twitter, Facebook, Tumblr) y tratan de ponerse en contacto con los familiares y amigos de las víctimas que están compartidendo fotos de sus seres queridos: «Intentamos encontrar la mayor cantidad posible de coincidiencias entre las imágenes y los nombres de las personas. Comprobamos que el nombre está en una lista de víctimas publicada por una web fiable y, si no podemos verificarla, entonces no publicamos la foto. También hacemos todo lo posible por confirmar la información con noticias publicadas en los medios de comunicación. Hay muchas imágenes e informaciones que no hemos utilizado».

La web, que ofrece, además, un correo electrónico para informar acerca de posibles errores, o de nuevas víctimas, incluye no solo civiles, sino también combatientes. Es el caso, por ejemplo, de Mustafa Abd El Hadi Abu Mur, de 20 años, y Khaled Abd El Hadi Abu Mur, de 23, en cuya reseña puede leerse que «murieron juntos en Rafah defendiendo a su nación». Tampoco se limita a las víctimas de Gaza, ya que publica también los nombres de palestinos muertos por el ejército israelí o a manos de colonos israelíes en Cisjordania.

«Hay gente muriendo cada día como consecuencia de la ocupación, y no solo durante las grandes masacres como ésta. Nuestro objetivo es continuar con el proyecto», dice Bayan Abusneineh.

Ahmad Ibrahim Shbeir

Ahmad Ibrahim Shbeir, de 24 años, murió el 22 de julio en Jan Yunis, Gaza, al ser alcanzado por un misil israelí cuando circulaba en su motocicleta. Hani Awad Sammour, de 27 años, murió también en este ataque. Muchos otros resultaron heridos.

Sha’ban Jameel Ziada, Omar Sha’ban Ziada y Bayan ‘Abdul Latif Ziada

El 20 de julio un avión de guerra israelí lanzó un misil contra una vivienda de tres pisos perteneciente a Jameel Sha’ban Ziada, en el campo de refugiados de Al Boreij, en el centro de la Ciudad de Gaza. En la casa, que fue destruida, vivían 20 personas. Murieron seis miembros de la familia y un invitado. Sus nombres son: Jameel Sha’ban Ziada (53 años), Bayan ‘Abdul Latif Ziada (39 años), Yousef Sha’ban Ziada (43 años), Omar Sha’ban Ziada (32 años), Sha’ban Jameel Ziada (12 años), Muftiya Mohammed Ziada (70 años) y Mohammed Mahmoud Al Maqadma (30 años).

Yasmeen y Hatem Al Yazji

El 21 de julio aviones de guerra israelíes bombardearon la casa de la familia Al Yazji, cerca de Jabalya. Murieron Wajdi Mahmoud ‘Ali al-Yazji, de 54 años; su esposa Safinaz Nabil Al Yazji, de 50; y sus nietos Yasmeen Nayef Al Yazji, de 4 años, y Hatem Zain Nayef Al Yazji, de 3. Otros cuatro miembros de la misma familia resultaron heridos. La casa sufrió graves daños.

Qassem Talal Hamdan

Qassem Talal Hamdan, de 23 años de edad, murió el 13 de julio en Beit Hanun, en el norte de Gaza. Estudiante de ingeniería, su sueño era «ayudar a construir y desarrollar este país».

Iman y Asem Khalil Abed Ammar

Iman Khalil Abed Ammar tenía 9 años. Murió el 20 de julio en Shayahia, Gaza, junto con sus hermanos Ibrahim, de 14 años, y Asem, de 4.


Fotos: humanizepalestine.com

Nombres, caras, vidas

«Mohammad Ibrahim El-Masri [en la foto] tenía 13 años de edad. Murió el 10 de julio de 2014 en Beit Hanun, Gaza, junto con su madre, Sahar El-Masri, de 40 años, y su hermana Aseel Ibrahim El-Masri. Aseel se estaba preparando para su… Leer

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