Saleh, el tercero en caer, pero con inmunidad

23/4/2011 | Miguel Máiquez

Después de 32 años en el poder, y tras cerca de tres meses de revuelta popular, el presidente de Yemen, Ali Abdalah Saleh, ha aceptado dejar su puesto en un plazo de 30 días, a cambio de obtener la inmunidad, no sólo para él, sino también para sus altos cargos.

Ali Abdalah Saleh. Foto: Kremlin / Wikimedia Commons

El plan fue propuesto el pasado jueves por sus vecinos del Consejo de Cooperación del Golfo (Arabia Saudí, Emiratos Árabes Unidos, Catar, Bahréin, Kuwait y Omán) y, de momento, ha sido aceptado por la oposición, aunque sólo en parte, ya que los partidos contrarios al régimen no están dispuestos a formar el gobierno de unidad nacional que iría incluido en el paquete. En una primera fase, el poder pasaría al actual vicepresidente del país.

De salir adelante la propuesta, Saleh (68 años de edad) sería el tercer mandatario en caer como consecuencia de las actuales revueltas en el mundo árabe. Aunque en circunstancias bastante diferentes, seguiría los pasos de Ben Ali en Túnez y de Hosni Mubarak en Egipto.

Las protestas en Yemen han dejado más de un centenar de muertos, y han sido escenario de múltiples violaciones de los derechos humanos.

El presidente ha estado muy presionado internacionalmente en las últimas semanas, especialmente por parte de Estados Unidos y de Arabia Saudí, que, preocupados por un posible avance de Al Qaeda ante la situación de caos reinante en el país, pedían a Saleh una «transición pacífica» .

El pasado 22 de marzo, Saleh ya había anunciado su disposición a entregar el poder antes de que termine este año, pero la oposición exigía su salida inmediata.

Si finalmente obtuviese la inmunidad que contempla el plan, se cumplirían los temores de las organizaciones de derechos humanos, que ya alertaron hace unos días del peligro de que el abandono del poder por parte de Saleh significase la impunidad para los responsables de los presuntos crímenes perpetrados por el régimen. Las violaciones de los derechos humanos se han venido produciendo en el país, no sólo desde que empezaron las protestas, sino en todo este último año.

En este sentido, Amnistía Internacional ha exigido que se haga justicia y que se investiguen todos y cada uno de los homicidios ocurridos. La organización publicó recientemente un detallado informe, Moment of Truth for Yemen (El momento de la verdad para Yemen), en el que documenta la represión de las protestas llevada a cabo por el régimen yemení.

Sólo le supera Gadafi

Saleh, que desde 1978 había sido presidente de la República Árabe de Yemen (Yemen del Norte), se convirtió en 1990 en el máximo mandatario del Yemen reunificado. Es, después del libio Muammar al Gadafi, el líder de un país árabe que ha permanecido más tiempo en el poder.

Nueve años después, en 1999, fue el primer presidente de Yemen elegido por sufragio universal. Las elecciones, sin embargo, fueron de todo menos limpias. Saleh ganó con el 96% de los votos y, además, el prin­ci­pal par­tido de la opo­si­ción, el Par­tido Socia­lista de Yemen del Sur, no pudo pre­sen­tar un can­di­dato a los comi­cios. El Par­la­mento, domi­nado por el Gobierno, impi­dió pre­sen­tarse a otros 28 candidatos.

En 2001, un refe­rén­dum exten­dió su man­dato pre­si­den­cial a siete años. La siguiente elec­ción pre­si­den­cial tuvo lugar en sep­tiem­bre de 2006, y Saleh fue reelegido presidente, en unos comi­cios que la oposición volvió a tachar de fraudulentos.

Saleh fue uno de los líderes árabes que apoyó la invasión de Kuwait por parte del Irak de Sadam Husein, en 1990. Tras la derrota de Irak en la Guerra del Golfo se produjo la expulsión en masa del emirato de ciudadanos yemeníes.

Al Qaeda y guerra civil

Después del 11-S, sin embargo, el mandatario estrechó su colaboración con EE UU, maltrecha desde hacía un año a causa del atentado islamista contra un destructor estadounidense en Adén, antigua capital del sur, en el que murieron 17 marines.

Cientos de integristas han sido detenidos desde entonces por las fuerzas de seguridad de Yemen, país considerado como uno de los grandes feudos de Al Qaeda, y donde se han seguido registrando atentados.

Por otra parte, a mediados de 2004 estallaron los enfrentamientos entre el ejército yemení y los rebeldes chiíes de la provincia de Saada, en el norte, en un conflicto en el que han fallecido cientos de personas y decenas de miles se han visto obligadas a abandonar sus casas, especialmente desde agosto de 2009, cuando se intensificaron los ataques de los militares. La ofensiva culminó con un alto el fuego firmado por ambos bandos en febrero de 2010, y en diciembre de ese mismo año fueron liberados medio millar de los 1.500 insurgentes presos.

El pasado 1 de enero el Parlamento aprobó cambios provisionales que permitían a Saleh optar a un tercer mandato, algo prohibido por la Constitución, pero la presión de la oposición le obligó a declarar ante el Parlamento el 2 de febrero que paralizaba la reforma legal que le habilitaría como candidato en 2013, al tiempo que negaba sus supuestas aspiraciones a que su hijo Ahmed le sucediera en el cargo.


» Con información de la agencia Efe
» Un interesante cable de la embajada de EE UU en Saná, la capital de Yemen, publicado pro Wikileaks. Relata un encuentro entre Ali Abdalah Saleh y el general estadounidense David Petraeus