La mayor huella ecológica del planeta

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Campo de golf en Dubai

Javier Espinosa, en Crónicas desde Oriente Próximo:

La expansión de Farms for Liverstock Production ha marchado de forma paralela a la de Emiratos. Comenzó siendo una granja que acogía a poco más de 200 vacas. Hoy tiene 2.500. Hace dos años, los propietarios de la firma lechera decidieron establecer un innovador sistema de reciclaje de la orina que expulsan los animales a diario –unos 300.000 litros– para reconvertirla en agua purificada.

Según Joy Vazhappilly, uno de los responsables técnicos del sistema, tras ser recolectado en los hangares el líquido pasa por dos filtros especializados que eliminan cualquier partícula mayor de 0,03 micrómetros –“el tamaño medio de una bacteria es de 0,2 micrómetros”, puntualiza Vazhappilly– y después se somete a un proceso de osmosis reversible para acabar de eliminar cualquier impureza.

Con el agua resultante se irrigan los habitáculos donde residen los cuadrúpedos para rebajar la temperatura.

Pese al audaz sistema, el enclave todavía requiere otros 905.000 litros de agua para asegurar su funcionamiento en lo que podría constituir una metáfora sobre el difícil propósito de combinar el progreso vertiginoso que ha experimentado tanto este negocio como Emiratos Arabes Unidos (EAU), con una política de crecimiento sostenible

A pocas horas del inicio en Cancún de la cumbre sobre el cambio climático, Emiratos ha vuelto a ser señalado como la nación con una mayor huella ecológica per cápita de todo el planeta, según la consultora Maplecroft, que indicaba hace días que las emisiones de EAU han aumentado un 25 por ciento en los dos últimos años.

La misma conclusión sacó la organización ecologista WWF en octubre. “Si todo el mundo viviera como un residente de Emiratos se necesitaría el equivalente de 4,5 planetas para asumir su tasa de consumo y emisiones de Co2”, alertó esa agrupación.

Maplecroft afirmó que “el pobre desempeño” de EAU es producto de su dependencia casi absoluta “de los combustibles fósiles y el uso de plantas desalinizadoras para conseguir agua potable”.

Así, el consumo de combustible en este país es casi la mitad del que se registra en Alemania, cuya población es 13 veces mayor, y sus residentes son los mayores consumidores per cápita de energía del planeta, lo que amenaza con generar un grave desfase entre la capacidad de generar electricidad y la demanda.

“Se trata de un estilo de vida. No son los grandes proyectos. Sólo un dato, cada domicilio de Emiratos desperdicia 250 litros de agua al día. El 57 por ciento de la huella ecológica de Emiratos proviene de los domicilios particulares”, precisa Tanzid Aalam, uno de los responsables de la Sociedad de la Fauna de Emiratos (EWS).

ONGs como EWS y jóvenes del tipo de Aalam han comprendido que la abundancia basada en el petróleo y el gas no resulta sostenible a la larga. La ONG apadrina desde el 2009 varias campañas de concienciación en este sentido entre las escuelas locales que pretende alcanzar a 100.000 estudiantes y donde recurren a iniciativas tan singulares como el reparto de bombillas de bajo consumo, la popularización de un contador de emisiones de Co2 o el diseño de un simulador informático que permite adivinar cual será la incidencia exacta de diversas medidas de desarrollo sostenible.

“Se trata de enseñar a los niños el impacto que tienen las emisiones en EAU y la forma de reducirlas. Estamos hablando de nuestro futuro y tenemos que actuar ya”, aclaró Razan Al-Mubarak, la directora de EWS.

Las iniciativas de EWS son sólo un reflejo de la multiplicación de las voces que alertan desde el 2007 en EUA sobre la necesidad de frenar los daños colaterales que está causando la expansión vertiginosa de la confederación, a las que el gobierno se ha sumado en parte.

Las autoridades han prometido obtener el 7 por ciento de su energía de fuentes renovables para el 2020 –un objetivo limitado ya que Europa aspira al 20 por ciento– y están dictando desde esa fecha toda una panoplia de medidas como la introducción de leyes para construir bajo directivas “ecológicas”, la instalación de mecanismos que permiten ahorrar agua en escuelas, mezquitas y edificios públicos, o la construcción de la ciudad “verde” de Masdar.

“En EAU estamos muy preocupados por el cambio climático”, admitió el secretario general de la Agencia de Medio Ambiente de Abu Dhabi (Ead), Majid al-Masouri, al presentar en enero un estudio sobre el catastrófico impacto que podría tener este fenómeno en el país.

En un entorno que durante años fue proclive a proyectos faraónicos o iniciativas impropias de esta región, las autoridades han comenzado a introducir una planificación más racional.

Por ejemplo, el pasado mes de septiembre Abu Dhabi decidió suspender los subsidios que mantenía para el cultivo de hierba de rodas, un tipo de forraje que requiere una ingente cantidad de agua y que los expertos consideran completamente inadecuado para una región como la del Golfo.

En octubre, el ministerio de Medio Ambiente y Agua de Emiratos inició asimismo la aplicación de un avanzado sistema de control informático del uso de energía en edificios públicos, medios de transporte y sedes de empresas que pretende reducir en un 30 por ciento el consumo diario de electricidad a nivel nacional.

Según Nigel MacKezie, un directivo de la firma encargada de dicho proyecto, “aquí hay un montó de abusos, de gente que deja el aire acondicionado 24 horas al día. Si lo puedes recortar 8 horas (durante la noche) puedes reducir todo un 30 por ciento”.

El mismo proyecto Masdar se ha convertido en un concepto que va más allá de la propia construcción de una ciudad de 40.000 habitantes basada por completo en fuentes de energía renovable, libre de emisiones de gases o capaz de reciclar todos sus desechos.

La marca “Masdar” está apadrinando numerosos proyectos “ecológicos” como la construcción de una ingente planta de concentración de energía solar en la que participa la firma española Abengoa Solar, y que debería estar concluida a mediados del 2012.

“La planta eliminará 175.000 toneladas de C02 por año, lo que equivale a plantar 1,5 millones de árboles o eliminar 15.000 coches de las calles de Abu Dhabi. Suministrará electricidad a 20.000 apartamentos durante todo el año”, precisó Abengoa.

En definitiva y como apuntó Razan Al-Mubarak, de EWS, poco a poco la población local empieza a entender que la opulencia dislocada basada en los petrodólares es un modelo que entraña graves riesgos para el porvenir del país.

“Si no movilizamos a las masas en torno a la preservación del medio ambiente estamos poniendo en peligro el futuro de nuestros niños”, concluyó.

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