«Gaza se está convirtiendo en un cementerio de niños»

6/11/2023 | M. M.
Vídeo: Naciones Unidas / X

«La pesadilla en Gaza es más que una crisis humanitaria. Es una crisis de humanidad […] Gaza se está convirtiendo en un cementerio de niños». Así se expresó este lunes el secretario general de Naciones Unidas, António Guterres, en una intervención durante la que volvió a exigir un alto en fuego a «todas las partes».

El número de muertos por ataques israelíes a Gaza desde el pasado 7 de octubre supera ya los 10.000, según informó este mismo lunes el Ministerio de Salud de Gaza. De ellos, 4.104 son niños.

Tanto el Gobierno gazatí como la ONU y otras organizaciones de ayuda han denunciado ataques sobre objetivos civiles, entre ellos escuelas y hospitales.

Además, las autoridades palestinas han elevado a 155 los palestinos muertos en Cisjordania y Jerusalén Este por disparos de las fuerzas israelíes y ataques por parte de colonos desde el 7 de octubre, fecha en la que Hamás llevó a cabo los ataques en territorio israelí que dejaron cerca de 1.400 muertos y más de 240 secuestrados.

La organización no gubernamental Médicos Sin Fronteras alertó este lunes de que la situación en la Franja es ya «una catástrofe humanitaria que no tiene precedentes en la región» y denunció «una falta sistemática de respeto al Derecho Internacional Humanitario».

Gaza bombardeada, octubre 2023
Edificios residenciales en Gaza, destruidos por bomabrdeos israelíes, en octubre de 2023. Foto: Al Araby / Wikimedia Commons

Esta es la transcripción íntegra, traducida al castellano, del mensaje de Guterres de este lunes:

La pesadilla en Gaza es más que una crisis humanitaria.

Es una crisis de humanidad.

La intensificación del conflicto está sacudiendo al mundo, sacudiendo la región y, lo que es más trágico, destruyendo tantas vidas inocentes.

Las operaciones terrestres de las Fuerzas de Defensa de Israel y los continuos bombardeos están afectando a civiles, hospitales, campos de refugiados, mezquitas, iglesias e instalaciones de la ONU, incluidos refugios.

Nadie está seguro.

Al mismo tiempo, Hamás y otros militantes utilizan a civiles como escudos humanos y continúan lanzando cohetes indiscriminadamente hacia Israel.

Reitero mi condena total de los abominables actos de terrorismo perpetrados por Hamás el 7 de octubre y repito mi llamamiento a la liberación inmediata, incondicional y segura de los rehenes retenidos en Gaza.

Nada puede justificar la tortura, el asesinato, los heridos y el secuestro deliberados de civiles.

La protección de los civiles debe ser primordial.

Estoy profundamente preocupado por las claras violaciones del derecho internacional humanitario que estamos presenciando.

Permítanme ser claro: ninguna parte en un conflicto armado está por encima del derecho internacional humanitario.

Damas y caballeros de la prensa, Gaza se está convirtiendo en un cementerio de niños.

Según informes, cada día mueren o resultan heridos cientos de niñas y niños.

Según informes, en un periodo de cuatro semanas han muerto más periodistas que en cualquier conflicto en al menos tres décadas.

Han sido asesinados más trabajadores humanitarios de Naciones Unidas que en cualquier periodo comparable en la historia de nuestra organización.

Saludo a todos aquellos que continúan su labor de salvar vidas a pesar de los abrumadores desafíos y riesgos.

La catástrofe que se está desarrollando hace que la necesidad de un alto el fuego humanitario sea más urgente cada hora que pasa.

Las partes en el conflicto –y, de hecho, la comunidad internacional– se enfrentan a una responsabilidad inmediata y fundamental: detener el sufrimiento colectivo inhumano y ampliar dramáticamente la ayuda humanitaria a Gaza.

Hoy, las Naciones Unidas y nuestros socios están lanzando un llamamiento humanitario por valor de 1.200 millones de dólares para ayudar a 2,7 millones de personas: es decir, toda la población de la Franja de Gaza y medio millón de palestinos en Cisjordania, incluida Jerusalén Oriental.

Parte de la ayuda vital está llegando a Gaza desde Egipto a través del cruce de Rafah.

Pero el goteo de asistencia no cubre el océano de necesidades.

Y seamos claros: el cruce de Rafah por sí solo no tiene capacidad para procesar camiones de ayuda a la escala requerida.

Poco más de 400 camiones han cruzado a Gaza en las últimas dos semanas, en comparación con los 500 que llegaban al día antes del conflicto. Y lo más importante es que esto no incluye el combustible.

Sin combustible, los recién nacidos en incubadoras y los pacientes con soporte vital morirán.

El agua no se puede bombear ni purificar.

Las aguas residuales sin tratar pronto podrían comenzar a fluir a las calles, propagando aún más las enfermedades.

Los camiones cargados con ayuda crítica quedarán varados.

El camino a seguir es claro: un alto el fuego humanitario. Ahora.

Que todas las partes respeten todas sus obligaciones en virtud del derecho internacional humanitario. Ahora.

Esto significa la liberación incondicional de los rehenes en Gaza. Ahora.

La protección de civiles, hospitales, instalaciones de la ONU, refugios y escuelas. Ahora.

Más alimentos, más agua, más medicinas y, por supuesto, combustible, entrando a Gaza de forma segura, rápida y en la escala necesaria. Ahora.

Acceso sin restricciones para entregar suministros a todas las personas necesitadas en Gaza. Ahora.

Y el fin del uso de civiles como escudos humanos. Ahora.

Ninguno de estos llamamientos debe estar condicionado a los demás.

Y para todo esto, necesitamos más financiación… Ahora.

Además, sigo profundamente preocupado por el aumento de la violencia y la expansión del conflicto. La Cisjordania ocupada, incluida Jerusalén Oriental, se encuentra en un punto de ebullición.

Tampoco olvidemos la importancia de abordar los riesgos de que el conflicto se extienda a toda la región.

Ya estamos presenciando una espiral de escalada desde Líbano y Siria hasta Irak y Yemen.

Esa escalada debe detenerse.

Deben prevalecer la calma y los esfuerzos diplomáticos.

Deben cesar la retórica de odio y las acciones provocadoras.

Estoy profundamente preocupado por el aumento del antisemitismo y la intolerancia antimusulmana.

Las comunidades judías y musulmanas en muchas partes del mundo están en alerta máxima, temiendo por su seguridad personal.

Las emociones están en un punto álgido. Las tensiones están aumentando.

Las imágenes del sufrimiento son desgarradoras.

Pero debemos encontrar una manera de aferrarnos a nuestra humanidad común.

Pienso en los civiles de Gaza –la gran mayoría mujeres y niños– aterrorizados por los implacables bombardeos.

Me uno a la familia de las Naciones Unidas en el duelo por 89 de nuestros colegas de la UNRWA que han sido asesinados en Gaza, muchos de ellos junto con miembros de sus familias.

Entre ellos se incluyen profesores, directores de escuelas, médicos, ingenieros, guardias, personal de apoyo y una joven llamada Mai.

Mai no dejó que su distrofia muscular o su silla de ruedas limitaran sus sueños. Fue una estudiante destacada, se convirtió en desarrolladora de software y dedicó sus habilidades a trabajar en tecnología de la información para la UNRWA.

Su ejemplo me inspira de una forma muy profunda. Únanse a su ejemplo.

Pienso en todos los torturados y asesinados en Israel hace casi un mes y en los rehenes, secuestrados de sus hogares, sus familias y sus amigos mientras simplemente vivían sus vidas.

Hace diez días me reuní con algunos de los familiares de esos rehenes.

Escuché sus historias, sentí su angustia y su compasión me conmovió profundamente.

Nunca dejaré de trabajar por su liberación inmediata. Esto es esencial en sí mismo y central para resolver muchos otros desafíos.

Una madre compartió conmigo conmovedoramente su desolación por su hijo secuestrado, Hersh.

También habló fuera del Consejo de Seguridad y, sobre el tema de enfrentar el odio, dijo:

«Cuando sólo te indignas cuando matan a los bebés de un bando, entonces tu brújula moral se rompe y tu humanidad se rompe».

Incluso en su absoluta desesperación, ella se presentó ante el mundo y nos recordó:

«En una competición de dolor nunca hay un ganador».

Debemos actuar ahora para encontrar una salida a este brutal, terrible y agonizante callejón sin salida de destrucción.

Para ayudar a acabar con el dolor y el sufrimiento.

Para ayudar a sanar a los quebrantados.

Y para ayudar a allanar el camino hacia la paz, hacia una solución de dos Estados en la que israelíes y palestinos vivan en paz y seguridad.

Gracias.